¿Poco tiempo? A continuación destacamos tres de las ideas clave y cómo pueden aplicarse a su organización.
¿Qué retos y problemas pueden resolver las simulaciones gamificadas?
En realidad, la capacitación gamificada con simulaciones (GST, por sus siglas en inglés) se puede aplicar a cualquier situación en la que las personas necesiten aprender nuevas habilidades y comportamientos. Pero cuatro de los ámbitos donde más se utiliza son:
- Inducción de nuevos colaboradores: Quienes se incorporan y los aprendices suelen tener mucho que aprender para ponerse al día. También pueden sentir presión por causar una buena impresión en sus primeras semanas. Sumergirlos en escenarios y diálogos interactivos que replican su trabajo del día a día es una forma eficaz de que el nuevo conocimiento se afiance. Y de darles la confianza que necesitan para tener éxito.
- Introducción de nuevos procesos de TI: Cuando las organizaciones cambian de sistemas o de procesos, suelen ver una caída en la productividad. Y mucha frustración en el personal, sin importar cuántos videos instructivos y PDF haya visto. Pero si se capacitan con una simulación, sus colaboradores ya habrán enfrentado las situaciones más comunes y podrán arrancar con fuerza desde el lanzamiento.
- Replicar el comportamiento de sus mejores colaboradores: ¿Nota que parte del personal supera ampliamente al resto, pero no sabe por qué? Mapear su comportamiento y crear una simulación de “mejores prácticas de la empresa” para capacitar a su gente puede ser la solución.
- Capacitación en cumplimiento normativo: Ya se trate del GDPR, la PSD2, la CCPA o cualquier otra de esas siglas intimidantes, a veces sus colaboradores necesitan estar certificados al 100% en normativas legales. Las simulaciones gamificadas pueden dar vida a este aprendizaje esencial y lograr que se mantenga presente.
¿Cuánto debe durar una simulación gamificada? ¿Y cuánto tiempo debe jugar su gente?
Por lo general, un curso inicial de contenido GST puede durar una hora en total.
Por supuesto, influyen varios factores. Las “habilidades blandas” conversacionales pueden tardar más en desarrollarse que los sistemas mecánicos, y algunos materiales tienen de forma natural un mayor nivel de dificultad que otros. Pero una buena guía es apuntar a módulos de unos cinco minutos cada uno, para que su gente juegue en ráfagas breves.
Estudiar las mismas dinámicas competitivas que existen en los videojuegos revela mucho sobre la capacidad de atención de las personas. Algunos de los juegos interactivos más populares hoy están dirigidos a públicos jóvenes y apuntan a ciclos de juego de 20 minutos.
Para los adultos, lo mejor es que las partidas sean un poco más cortas.
¿Qué métricas se pueden usar para medir el ROI de la capacitación gamificada con simulaciones?
Conviene empezar todo proyecto estratégico o de capacitación y desarrollo (L&D) con la misma pregunta: ¿cuál es el KPI que queremos impactar?
En este sentido, la capacitación gamificada con simulaciones no es distinta. Identificar el indicador que se quiere mover debe ser el principio rector de cada paso en la creación de su simulación. Y si se mantiene fiel a él, no se llevará una decepción a la hora de medir los resultados.
No caiga en la trampa del “feature creep”, la acumulación de funciones. Todo lo que agregue y que reste foco al problema central hará mucho más difícil la medición cuando su gente haya terminado la capacitación.
Más concretamente, muchas personas del ámbito de L&D conocerán el modelo de Kirkpatrick1. En Attensi medimos nuestras simulaciones con sus cuatro principios: reacción, aprendizaje, comportamiento y resultados. Pero además trabajamos de cerca con nuestros clientes para asegurarnos de que se aborde su KPI principal y de que se responda esa pregunta inicial del proyecto.
Si se compara el desempeño de quienes más se han capacitado con el de quienes menos, un ROI de 40x a 100x no es raro en la capacitación gamificada con simulaciones.